En un libro que no ha dejado de ser célebre por 500 años, Elogio de la Locura de Erasmo de Rotterdam, se llega hacia el final de la obra a la conclusión de que toda la vida humana no es más que una especie de deporte de la insensatez, de la estulticia y de la alienación. La locura destila la miel de la vida humana. También llega Erasmo a la nada halagadora consecuencia de que la locura es la única que abraza por igual a todos los hombres, y que en suma, es ella el auténtico catalizador democrático pues no deja a nadie fuera, existe en todos los países y en todos los reinos.
En consonancia con el Elogio de la Locura de Erasmo de Rotterdam, hay un Mapamundi excepcional. Dibujado cuando el siglo XVI se acercaba a su crepúsculo fue firmado por un tal Epichtonius Cosmopolites (‘Ciudadano del Mundo’) y retrata literalmente al mundo como una cabeza de bufón, con gorro y dos cascabeles, y en vez de un rostro colocó un mapamundi. En la Antigüedad el remedio en contra de la locura y la melancolía era el eléboro, así que en el gorro bufonesco del mundo leemos en latín postclásico: Ô Caput elleboro dignum, “Ésta cabeza necesita eléboro”. Lo que quiere decirnos éste ‘Ciudadano del Mundo’ que firma este singular mapamundi es, claro, que la locura priva en nuestra Humana Condición.
En realidad, no sólo este Epicthonius Cosmopolites o ‘Ciudadano del Mundo’ fusiona el rostro con un mapamundi. Lo hace también William Shakespeare en su Soneto LXVIII. En éste, el Bardo de Avon, hablando de mejillas y de trenzas doradas, de un rostro que alguna vez fue hermoso y lozano, dice:
(…) y la naturaleza guarda como un Mapamundi a fin de mostrar cómo era en otro tiempo la belleza.
El rostro es una vez más vinculado a un mapa cartográfico.
Que estamos en un paraíso de demencia, eso lo sabemos muy bien. ¿Quién puede sustraerse de la dinámica de nuestra especie? El mundo es una Cabeza Demente nos dice el ‘Ciudadano del Mundo’ en su Mapamundi. A lo que podríamos argüir oportunamente aquello que pregunta William Blake:
¿Dónde está la realidad sino en la cabeza de un loco?
* Ejemplo de Guión para las cápsulas radiofónicas ‘Cuaderno de los Espíritus y de las Pinturas’ que saldrán al aire a partir de noviembre en Radio UNAM. Las cápsulas tienen una duración de 3” a 4”.

4 comentarios
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17 octubre 2011 a 5:42 PM
I. v. Paixao
Retornamos sapiente Otto, al leitmotiv cuya rítmica melodía acompaña la insanidad que por doquier se esparce como el más virulento cáncer: el “deporte de la insensatez, de la estulticia y de la alienación”, es el sino que nos acompaña irremediablemente, como la más insultante y vulgar cancioncilla tarareada por los miles y miles que configuran la masa anónima.
Dice el “Baghavad Gita” que lo que para el Sabio es luz meridiana, para la multitud resulta abstruso; lo que para ella es comprensible, resulta locura para el Sabio. Nada resume más fielmente el contenido de la denuncia que haces sólidamente a partir de Erasmo.
Pensamiento al que adhiero haciendo mías las palabras de Arthur Schopenhauer, ese brillante pesimista, auténtico Ilustrador de la Humanidad: “Ah, si la cantidad de la sociedad pudiese ser remplazada por la calidad! Entonces merecería la pena vivir hasta en el gran mundo; pero desgraciadamente, cien locos puestos en un montón no llegan a formar un hombre razonable…”
Todo ello entraña un inevitable sentimiento de Nostalgia (no me cansaré de repetirlo, aún si muchas lunas pasaren sin cuento) que evoca una Edad Dorada, la misma que a nuestros ojos está perdida en los ciclos del tiempo; el Soneto LXVIII que muy bien nos traes, se refiere precisamente a esa Nostalgia cuando refiere cómo sería en otro tiempo la belleza, aquella que pese a tan mayúscula pesantez, irradia sus destellos.
Es el dolor por la pérdida; aquel mismo que cantara Milton con luminiscente ardor en “The Lost Paradise”, al personificar como seres sin Luz a los que una vez fueron bellos por sí mismos, precipitados al obscuro abismo por fuerzas vengadoras; el Sentido que subyace en estas dos facciones enfrentadas, es pródiga en un mensaje mucho más poderoso que la simple interpretación judeo-cristiana sobre el Bien y el Mal; los “Ángeles Caídos” ocultos bajo los ropajes de una falsa apairencia, son los verdaderos “Peregrinos del Ansia”, pues añoran la Luz de la que otrora hicieron parte y que les fue negada: ansían retornar a ella ya que en su interior aún arde la llama divina por la que un día lucharon y por la que siguen en combate, a fin de desenmascarar al usurpador del Áureo Trono, en el más Lejano Septentrión.
Por ello la locura colectiva imperante resulta equivalente al más burdo engaño: los falsos se erigen orgullosamente sobre sus pies de barro, al paso que la flama del Lucero del Alba debe ser discreta e irradiar desde la penumbra, llevando el Deseo del Paraíso a los guerreros que han de formar en sus filas.
No es el hedor del eléboro, sino el de la decadencia el que por doquier inunda sin remedio.
Por ello, como diría un fiel amigo mío “el hombre está en sintonía con su furor destructivo”.
Honor a Tí, amigo y hermano.
18 octubre 2011 a 12:04 PM
ottocazares
Pero qué honor es para estas ‘Notas’ contar con un interlocutor como tú, refulgente sostenedor de la Batuta, loco hombre razonable.
He aquí a otro loco razonable, Friedrich Nietzsche: “Cuando uno pone la mano en el fuego por su doctrina ¿qué prueba esto? Más importante es que la propia doctrina brote de su propia llama”.
Cierto, algunas doctrinas han menester levantar sus concepciones en piedra. Lamentando la pérdida se construyen Obras y Monumentos como el Paraíso de Milton, como el Tiempo de Proust, como la Castalia de Hesse. Continúa Nietzsche: “Mi noción de justicia es ésta: los hombres no son iguales” para después afirmar que “quién es odiado por el pueblo, como el lobo por los perros, es el espíritu libre y soberano”.
“Quién no tiene alas no debe tenderse sobre abismos”…
Tus palabras en estas “Notas” son las alas, amigo mío. Gracias por ellas.
Grande abrazo, hermano von Paixao
18 octubre 2011 a 12:05 AM
Leiter
Bueno, y más modernamente Kennedy Toole prologó su única y póstuma obra con la ingeniosa frase: “En eso reconoceréis a un genio, en que todos los necios se conjuran contra él”.
La lucha entre los Hijos de la Luz y los Hijos de las Tinieblas es tan antigua como el mismo mundo. Ya los textos de Qumrán hacían referencia a esta singularidad y el propio Jesucristo, en el Evangelio de Juan, no para de afirmar la dualidad luz-tinieblas en la que él mismo se proclama lux aeterna.
Ciertamente, el mito de la caída luciferina tiene poca justificación contraargumental si lo entendemos como un intento de democratización de la sabiduría. “Seréis como dioses” dice la serpiente edénica a una titubeante Eva que acaba de sacrificar a toda la humanidad — desde un punto de vista enquistadamente dogmático — a la condenación. A una condenación por querer ser más sabios. Y ya se sabe que la sabiduría conduce a la Verdad. Y por ahí dijeron que “La verdad os hará libres”. Tal vez los Ángeles Caídos sean los primeros revolucionarios del Universo conocido.
Precioso artículo
Mis abrazos, hermanos Otto e Iván
18 octubre 2011 a 12:23 PM
ottocazares
Y he aquí a mi amigo Leiter, otro privilegio de la vida.
Después de no dejar bien parado nada, con auténtica alma iconoclasta, hace Erasmo en el “Elogio” algo que vendría a ser una Petición de Principio: hacer de la Memoria, la Inteligencia y la Voluntad el sexto, el séptimo y el octavo de los sentidos.
Petición de Principio que se cumple a cabalidad cuando se tiene el privilegio de leerte, gran amigo mío. Gracias por tus intervenciones…
Sentido abrazo, hermano Leiter.