imageEn las descripciones de batallas del Rāmāyana habita la plenitud. Es la plenitud de la metamorfosis. Las flechas que los ráksasas (demonios) lanzan al aire se convierten en serpientes. Las flechas de los ejércitos de Rāmā, Lāksmana y Hanuman transmutan en aves.

Rāmāyana es la épica de la plenitud ahí donde épica significa transición. Hay, desde mi punto de vista, una condición de encuentro entre las flechas-serpiente y las flechas-ave: su absoluta intercambiabilidad, su eterna transmigración deseante hacia el cuerpo del otro. En la batalla poética, el ave serpentea y la serpiente vuela. Y el cielo que las contiene y que asiste a su transformación es una Máquina de Semejanzas.

Las flechas de Valmīkī son avatares de la fenomenología del cuerpo. El poeta se ha encargado de testimoniar con versos cómo flechas-ave y flechas-serpiente comparten un mismo espacio de mudanza. Y arañando la cúpula celeste, aves y serpientes hallan su plenitud en la intercambiabilidad de su imagen ¡y la Imagen de la Semejanza aparece!

La imagen de dos amantes —Ella, el ave, asomada a la ventana, Él, la serpiente, al pie de ésta— es semejante a la épica de la transformación de las flechas de Valmīkī. En realidad, la serpiente no guerrea contra el ave: baila más bien, coquetea, da un salto como un entrechat royal de Nijinski, nada en un remolino (también las flechas de Rāmā arrojadas al mar crean tempestades, remolinos, vórtices), eleva el áspid la vista en mitad de la noche para que las miradas se encuentren como dos mariposas diurnas en una fronda.

Y es esto lo que yo entiendo por Imagen de la Semejanza.

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